Sobran las palabras

rosaLas palabras sobran cuando hay algo de mayor fuerza que las sustituye, y eso no ocurre todo el tiempo.

Una mirada, una melodía, un aroma, un roce, un beso. Todos ellos pueden ser más impetuosos que una larga explicación, que una declaración. Pero, habría que ver qué ocurre si acompañamos una acción de esas con unas palabras. Hay quienes dicen que no digas “Te amo” sino que lo demuestres, pero qué bien suena un “Te amo” en el momento justo: antes de cerrar la puerta, gesticulado a la distancia separados por una ventana, al levantar el teléfono, apenas susurrado al ser vencido por el sueño, cuando la camilla se aleja por el pasillo del hospital.

No hay manera de sustituir un “perdóname”. No se me ocurre cuál gesto puede ocupar su lugar.   Sigue leyendo “Sobran las palabras”

Qué leo: Sin Perdón No Hay Futuro / Desmond Tutu

Desmond TutuTítulo: Sin perdón no hay futuro
Autor: Desmond Tutu
Editorial: Hojas del Sur

Las investigaciones e historiadores coinciden en que el Siglo XX fue la centuria más violenta que haya visto la humanidad, y lo más triste es que la mayoría de las razones que generaron esa violencia fueron fútiles. Una de ellas, el racismo. Y esta historia, aunque es protagonizada por la lucha entre dos colores de piel, no trata sobre eso, sino sobre la reconciliación, la esperanza y el futuro.

Parece mentira que en los recientes 90’s, naciones del mundo estuvieran padeciendo muerte por causa de la discriminación racial, también es difícil de creer que eso siga ocurriendo hoy día. A eso hay que añadirle uno de los modos de racismo que se ha re-popularizado en los últimos años: el racismo político. La buena noticia es que el antídoto para superar esos padecimientos sociales provocados por las ambiciones personales, de poder y dominación, es accesible a todos, es el perdón.

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Perdió Venezuela

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Llevo horas tratando de callar mi propias impresiones acerca de lo que ocurre en el país, es como si prefiriera escuchar lo que dicen los demás y luego resumir. El problema es que mientras más leo y escucho más fuerte gritan mis propios pensamientos.

Después de dos años de padecimiento y casi tres meses de agonía presidencial, concluyo que todos perdimos. El país perdió. En principio porque la muerte es una vencedora solitaria, nadie la acompaña, nadie la invita, nadie quiere irse con ella a celebrar, y en segundo lugar porque la muerte no dignifica a nadie, ni a los pro, ni a los contra. Sigue leyendo “Perdió Venezuela”