5 recomendaciones para el nombre de tu evento

Ponerle nombre a un evento, de cualquier tipo, puede significar horas de discusión para el equipo de producción. Allí surgen anécdotas de experiencias fallidas o exitosas, cuentan lo que está haciendo la competencia, afloran las emociones y gustos personales, y nunca falta quien dice: Es que eso no me suena. A continuación planteo cinco recomendaciones -aunque hay más- para ponerle un poco de ciencia a la selección del nombre más efectivo para tu evento.

1.- Tu audiencia. Debes saber con toda claridad quién es la audiencia a la que está dirigido el evento, y la respuesta no puede ser “para todo el mundo” aunque estés esperando que todo el mundo asista. Un ejemplo de un evento que puede parecer para todo el mundo es una Feria de Muebles. Los organizadores dirán que esperan que vayan familias enteras a ver cómo equipar sus recámaras, comedores, opciones para el jardín, la cocina, etc. Pero si hurgas bien, descubrirás que un evento como ese sí tiene una audiencia objetivo específica, clara y determinada. Lo mismo aplica para conciertos, conferencias, congresos y decenas de otros tipos de eventos. Te voy a ayudar un poquito más. Estarás más cerca de determinar tu audiencia objetivo respondiendo preguntas como:
-¿Quiénes son los principales compradores de este tipo de producto?
-¿Cuáles colores o tipografías dominan los diseños de las marcas que venden productos similares?
-Si al evento solo pudieran asistir 10 personas, todas por invitación, ¿a quiénes invitarías? ¿Cuáles son las características en común de tus invitados?
-En las redes sociales de eventos similares, ¿qué tipo de personas son las que más participan (likes, comentarios, compartir)? Hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes.

Toma en cuenta que tu audiencia no solo la clasificas por sexo, edad y nivel socio económico. Hoy día es muy importante segmentar las audiencias de acuerdo a sus intereses.

2.- El tono. El nombre de tu evento puede ser algo imperativo, relajado, soft, dulce, agresivo. Y esto estará muy determinado por el descubrimiento que hayas hecho acerca de tu audiencia. Por ejemplo, el evento se puede llamar “Cosplay War”. Eso no es nada dulce ni soft. No esperarías que Arjona tenga una presentación especial. Ese tono agresivo respondería al tipo de chicos que esperas que asista y las actividades que realizarán. No tendría la misma connotación si se llamara “Encuentro Cosplay” o “Cosplay for all”. Aunque cada nombre habla del principal motivo del evento, sus tonos refieren cosas bien diferentes. Ahora, imagina uno llamado “Girly Night”. Seguramente ya te imaginaste algo, solo con eso ya puedes pensar en algunas actividades y situaciones que verás en el evento. Algo similar pudiera ser “Mujeres Primero”, pero fíjate que cuando lo ponemos en español y usamos la palabra “Mujeres” estamos modificando el target. Ya parece un evento para mujeres mayores que las que asistirían a “Girly Night”. Aunque ambos nombres quizás aplicarían para el mismo evento, el tono hará que el interés varíe.

3.- Corto. Hay muchas razones para recomendar siempre que el nombre de un evento sea corto. Ayuda a recordarlo mejor, ayuda al merchandising y la publicidad porque ocupa menos espacio, ayuda a que el diseño sea más práctico y relevante, entre otras. Además, está comprobado que cuando le ponemos un nombre largo a un evento, la gente le pondrá uno corto. Entonces si el evento se llama “Ferias Internacionales de San José de la Morita”, ¿Cómo dirá la gente? ¡Vamos a la feria! Si el evento se llama “Exposición Iberoamericana de Maquinarias Agrícolas e Industriales”, ¿Cómo lo llamará la gente? Siempre será mejor que el nombre lo escojamos nosotros y no que lo dejemos a la creatividad de nuestras audiencias. Hablar de un nombre corto puede ser todavía algo subjetivo, pero mi recomendación es que sea de tres palabras máximo y no comenzar con los artículos el, la, los, las. Por ejemplo, en vez de “La fiesta del Caribe”, usar “Fiesta del Caribe”.

4.- Intrigante. Un buen nombre no revela en sí mismo de qué se trata la actividad. Un buen nombre aprovecha la agudeza de la mente humana, busca la intriga, el juego de palabras, guarda relación directa pero no explícita con el objetivo del evento. Por ejemplo, un evento llamado “Conexión” puede ser una serie de conferencias sobre las redes sociales, o charlas sobre una empresa de network marketing. Es mucho más interesante y comercialmente práctico el nombre “Conexión” que haberlo llamado “Social Media Conection” o “Conectando con el network marketing”.

5.- Honesto. De las peores cosas que le puede ocurrir a un producto (y los eventos son productos) es no cubrir las expectativas de su público, audiencia, consumidores. Todos los días hay miles de eventos con nombres que tienen las características que mencionamos arriba, pero cuando la gente asiste es un fail total. Nombres pomposos, sonoros, con diseños audaces y coloridos, pero no tienen la envergadura que le hicieron creer a la audiencia que tendría. Si el evento se llama “América Habla”, pues lo lógico es que hayan varios países representados. Si se llama “All Night Fiesta”, se espera que la diversión esté asegurada. Esto no se trata de la producción del evento, porque esa es otra materia, esto se trata de que el nombre esté acorde con el tamaño e intención de la actividad, porque de lo contrario se incurre en el mismo defecto de la publicidad engañosa.

Germán Alberto Abreu.-

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