Seis características de un comunicador genial

Fallon
Jimmy Fallon. Humorista y presentador.

Yo amo comunicar. No es un oficio, ni una profesión, menos una obligación, es algo apasionante. Pero el asunto es que ser un comunicador efectivo no es una tarea sencilla, tampoco es algo que de pronto logras hacer bien y ya puedes darte por satisfecho.

Hay una corriente profunda en la comunicación que hace que su cambio sea constante: la comunicación cambia – las audiencias cambian – la comunicación cambia. Si tomamos en cuenta que el objetivo de un comunicador es transmitir con eficiencia un mensaje, entonces hay que estar listo para cambiar, porque si la audiencia cambia y yo no lo he hecho, mi mensaje se quedará en las letras, en la consola de sonido, en el cuadro de video.

Voy a enumerar algunas características que hacen que un comunicador sea excepcional. No son las únicas, no están por orden de prioridad o importancia, pero es un hecho que son vitales.

  1. Dice la verdad. Deliberadamente he puesto este de primero porque he escuchado a personas que son terribles comunicando, pero por solo decir la verdad su audiencia ha quedado petrificada. Sin profundizar en asuntos polémicos sobre la verdad absoluta y las verdades relativas, es determinante que un comunicador crea en lo que está diciendo. Cuando estás convencido, se nota.
  2. Es genuino. El comunicador efectivo es en el escenario la misma persona que va al automercado o al cine. Si en tarima parece una persona cálida y accesible, cuando lo saludas en una tienda, es cálida y accesible. Entre las cosas que han cambiado junto con las audiencias es el divismo. Las nuevas generaciones toleran menos a los inalcanzables porque ahora les podemos decir por twitter o Instagram lo que nos gusta o disgusta. Hoy día es menos importante aquellas fotos en el yate o ese abrigo de diamantes. Sé cool, de verdad.
  3. Tiene ilustraciones poderosas. Conozco algunos comunicadores que son unos cazadores furtivos de historias. Siempre están atentos de lo que las personas cuentan, de experiencias, aprendizajes, testimonios. A veces los anotan y otros, quizás los que más les impactaron, afloran en medio de las charlas o conferencias para hacer mucho más comprensible una enseñanza. Cuando comunicamos conceptos podemos ser cansones, hasta aburridos, pero cuando entregamos en matrimonio un concepto con una buena ilustración, multiplicamos el impacto, convertimos aquello de lo intangible a lo aplicable. Es dinamita pura.
  4. Conecta con la gente. Los especialistas en oratoria tienen varias técnicas para esto, porque es un elemento indispensable. Hace poco asistí a una conferencia que giraba en torno a números, estadísticas y estudios demográficos. Una de las conferencistas es toda una autoridad en la materia, profesora universitaria e investigadora. Lo que trataba de compartirle a la audiencia era altamente revelador, pero casi nunca levantó su mirada del piso. Ella miraba una pantalla enorme con los gráficos y cuando se volteaba a la audiencia, miraba hacia abajo. Yo me sentí satisfecho por la información pero lamenté que el verdadero impacto de lo que explicaba quedara retenido en el universo paralelo de un buen comunicador. Nunca conectamos con ella, nunca nos miró, nunca vimos sus ojos. El buen comunicador sonríe a su audiencia, expresa sus emociones, ve en los rostros de los participantes si están allí o si sus mentes han abandonado sus cuerpos. Probablemente tengas una última oportunidad de decir lo que sabes, quizás sea la última vez que muchos de los presentes te escuchen. Conéctate.
  5. Va al punto rápidamente. Esto significa que le dejas claro a tu audiencia de qué se trata tu intervención. Todos tenemos una curva de atención. Es una curva ascendente donde la audiencia quiere saber hacia dónde los vas a llevar. Como la mayoría de las cosas buenas de la vida, eso tiene una medida. Un poco de intriga al principio es una buena estrategia, pero prolongarlo demasiado hace que la audiencia se desconecte y la pierdas, quizás para siempre. Una buena manera de identificar la medida apropiada de intriga es viendo películas. En el caso de los guiones tradicionales vas a notar que entre el minuto 5 y el minuto 7 ya puedes inferir de qué se trata, el tono, las intenciones, la trama. Si eres un comunicador efectivo, no temerás revelar tempranamente tu punto, porque habrás conectado con tu audiencia y ellos querrán quedarse para escucharte lo que tienes para decir al respecto.
  6. Involucra a la audiencia. Esto no es muy común en las conferencias y seminarios tradicionales, algunos sienten que le quita prestancia a su intervención, pero yo escribo para quienes queremos ser los mejores comunicadores, no para los que quieren ser los más elitescos. Es muy útil cuando le pides a tu audiencia que repita algo contigo, que recuerde algo que vas a mencionar más adelante, que levanten la mano aquellos que tengan más de 40 años, que usan el metro, que leen prensa escrita, etc. También es útil cuando los haces mirar a la persona que tienen a su lado o invitas a alguien al escenario. Hay muchas actividades geniales para activar a tu audiencia y sacarlos de la pasividad. Esta herramienta es especialmente útil cuando tratamos temas complicados o cuando, por razones de fuerza mayor, la charla es larga.

Cuando estás frente a las personas que asistieron a escucharte, lo que más debes desear con todas tus fuerzas es que sus mentes y corazones se abran como una flor, y eso no ocurre porque sí; ocurre porque eres un comunicador genial.

Germán Alberto Abreu.-

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