Qué leo: Sobre la violencia / Hannah Arendt

SobreLaViolenciaTítulo: Sobre la violencia
Autor: Hannah Arendt
Editorial: Alianza Editorial

Sinopsis:

El término «violencia», en su sentido más elemental, refiere al daño ejercido sobre las personas por parte de otros seres humanos. Los experimentos totalitarios del siglo XX ampliaron este uso de la violencia a una escala y una intensidad inéditas en la historia de la humanidad, y es en este contexto donde cabe encuadrar esta obra perenne de Hannah Arendt. Para la filosofía política, la violencia objeto de su estudio tiene dos caras: la violencia organizada del Estado o aquella que irrumpe frente al mismo. Esto ha hecho que muchos pensasen que la violencia es sobre todo una forma de ejercicio del poder. La posición de partida de la autora en “Sobre la violencia” consiste en el estudio minucioso de la violencia política en sus encarnaciones extremas dentro del mundo contemporáneo y en su cuidadosa separación entre violencia y poder político; este último es el resultado de la acción cooperativa, mientras que la violencia del sigloXX está ligada al alcance magnificador de la destrucción que proporciona la tecnología.

Reseña:

Cada nuevo día amanecen también nuevas posibilidades de que estalle un conflicto violento en cualquier lugar, incluso de imprevisto. Es como si el método de la violencia fuera el último recurso pero el que primero se considera, como si fuera la playa donde todas las crisis quieren desembarcar.

¿Cuál capital de América Latina no ha sufrido graves períodos de violencia política? ¿Cuáles crisis sociales se han visto resueltas luego de una revuelta callejera? ¿Cuántos están dispuestos ha dejar su sangre en las calles para ver el fin de un modelo de gobierno? ¿A quién beneficia la zozobra, el miedo y la muerte? Preguntas como estas, con respuestas que no sabía si quería encontrar, fueron las que me motivaron a buscar este libro de Hannah Arendt. La historia personal de la autora es ya un tema en sí mismo, su academia y su divergencia en el pensamiento político la convierten en una referencia necesaria para crecer en el criterio y el análisis.

Esta obre breve está sumamente sustanciada porque Arendt no escatima en referencias. Deja saber de dónde toma algunos pensamientos, teorías o conceptos; además, la editorial le dio protagonismo a las notas, e incluye un amplísimo apéndice. Esto ayuda mucho si se trata de estudiar el tema con más profundidad. El libro está compuesto por tres partes, no tiene índice ni capítulos con nombres. La primera parte es una visión general de la violencia, las posiciones más filosóficas e históricas, una preocupación manifiesta por la interpretación. La segunda parte me absorbió por completo, sentí que entramos en materia. La violencia política. Allí la disertación es amplia sobre razones, elementos, actores, factores, épocas, motivaciones, resultados, disparadores, reacciones, y un largo etcétera esclarecedor y envolvente. Y la tercera parte es el desarrollo de su opinión sobre la separación de la violencia como conducta animal (instinto) y la violencia como conducta o respuesta de los seres humanos, con el enorme universo de factores que la desencadenan.

Considero que este pequeño libro (119 págs.) es indispensable para desarrollar el criterio y la comprensión de los conflictos sociales que vemos tan a menudo, para poder predecir escenarios y hasta construir estrategias. Jamás sentirás que fue escrito en 1969.

Citas:

  • El fin está siempre en peligro de verse superado por los medios.
  • Es el apoyo del pueblo el que presta poder a las instituciones de un país y este apoyo no es nada más que la prolongación del asentimiento que, para empezar, determinó la existencia de las leyes.
  • Todas las instituciones políticas son manifestaciones y materializaciones de poder; se petrifican y decaen tan pronto como el poder vivo del pueblo deja de apoyarlas.
  • Una de las distinciones más obvias entre poder y violencia es que el poder precisa el número, mientras que la violencia, hasta cierto punto, puede prescindir del número porque descansa en sus instrumentos.
  • Una extrema forma de poder es la de Todos contra Uno, la extrema forma de violencia es la de Uno contra Todos.
  • Poder corresponde a la capacidad humana, no simplemente para actuar, sino para actuar concertadamente. El poder nunca es propiedad de un individuo; pertenece a un grupo y sigue existiendo mientras que el grupo se mantenga unido.
  • El mayor enemigo de la autoridad es el desprecio, y el más seguro medio de minarla es la risa.
  • La obediencia civil -a las leyes, los dirigentes y las instituciones- no es nada más que la manifestación exterior de apoyo y asentimiento.
  • En un contexto de violencia contra violencia la superioridad del Gobierno ha sido siempre absoluta pero esta superioridad existe solo mientras permanezca intacta la estructura de poder del Gobierno -es decir, mientras que las órdenes sean obedecidas y el Ejército o las fuerzas de la policía estén dispuestos a emplear armas-.
  • Cuando el poder ya está en la calle, se necesita un grupo de hombres preparados para tal eventualidad que recoja ese poder y asuma su responsabilidad.
  • Un solo hombre sin el apoyo de otros jamás tiene suficiente poder como para emplear la violencia con éxito.
  • Una enorme superioridad en los medios de violencia puede tornarse desvalida si se enfrenta con un oponente mal equipado pero bien organizado, que es mucho más poderoso.
  • El poder no necesita justificación, lo que necesita es legitimidad.
  • La violencia no depende del número o de las opiniones, sino de los instrumentos, y los instrumentos de la violencia, al igual que todas las herramientas, aumentan y multiplican la potencia humana.
  • Políticamente hablando lo cierto es que la pérdida de poder se convierte en una tentación para reemplazar al poder por la violencia.
  • El terror no es lo mismo que la violencia; es, más bien, la forma de Gobierno que llega a existir cuando la violencia, tras haber destruido todo poder, no abdica sino que, por el contrario, sigue ejerciendo un completo control.
  • La diferencia decisiva entre la dominación totalitaria  basada en el terror y las tiranías y dictaduras, establecidas por la violencia, es que la primera se vuelve no solo contra sus enemigos, sino también contra sus amigos y auxiliares, temerosa de todo poder, incluso del poder de sus amigos.
  • La violencia aparece donde el poder está en peligro pero, confiada en su propio impulso, acaba por hacer desaparecer al poder.
  • La rabia solo brota allí donde existen razones para sospechar que podrían modificarse [ciertas] condiciones y no se modifican.
  • Bajo ciertas condiciones, la violencia -actuando sin argumentación ni palabras y sin consideración a las consecuencias- es el único medio para restablecer el equilibrio de la balanza de la justicia.
  • Usar la razón cuando la razón es empleada como trampa no es racional; de la misma manera no es irracional utilizar un arma en defensa propia.
  • De todos los niveladores, la muerte parece ser el más potente, al menos en las escasas y extraordinarias situaciones en las que se le permite desempeñar un papel político.
  • Los fuertes sentimientos fraternales que engendra la violencia colectiva han seducido a muchas buenas gentes con las esperanza de que de allí surgiría una nueva comunidad y un “hombre nuevo”.
  • El poder puede sustentarse a sí mismo solo a través de la expansión; de otra manera, se reduce y muere.
  • El pueblo erige patíbulos, no como castigo moral al despotismo sino como castigo biológico a la debilidad.
  • Esperar que gente que no tiene la más ligera noción de lo que es la res publica, la cosa pública, se comporte no violentamente y argumente racionalmente en cuestiones de interés, no es realista ni razonable.
  • La violencia seguirá siendo racional solo mientras persiga fines a corto plazo. La violencia no promueve causas, ni la historia ni la revolución, ni el progreso ni la reacción; pero puede servir para dramatizar agravios y llevarlos a la atención pública.
  • La violencia es más un arma de reforma que de revolución.
  • El peligro de la violencia, aunque se mueva conscientemente dentro de un marco no violento de objetivos a corto plazo, será siempre el de que los medios superen al fin. Si los fines no se obtienen rápidamente, el resultado no será solo la derrota sino la introducción de la práctica de la violencia en todo el cuerpo político.
  •  Cuanto más grande sea la burocratización de la vida pública, mayor será la atracción de la violencia.
  • La burocracia es la forma de Gobierno en la que todo el mundo está privado de libertad política, del poder de actuar; porque el dominio de la Nadie no es la ausencia de dominio, y donde todos carecen igualmente de poder tenemos una tiranía sin tirano.

 

 

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