Qué leo: La quiebra moral de un país / Isabel Pereira Pizani

LaQuiebraMoraldeunPais

Título: La quiebra moral de un país
Autor: Isabel Pereira Pizani
Editorial: Artesano Editores

 

Si recuerdo bien, nunca he escrito un post sobre un libro que no me gusta, este será el primero. Antes, hago la salvedad de que el hecho de no gustarme no lo convierte en malo, nada que ver. Si el autor, por malas jugadas del destino lee este post, puede pensar acertadamente, ¿Quién se cree “este” para decir que mi libro es malo? Anticipadamente respondo que solo me remito a dar una opinión estrictamente sustanciada en visiones, expectativas, perspectivas y gustos personales.

Lo primero y de alta relevancia es que el libro fue un regalo de alguien a quien estimo mucho y con quien discuto frecuentemente temas de política y sociedad. Si yo hubiera visto el libro en la tienda y lo hubiera hojeado, como lo hago regularmente, no lo hubiera comprado. Me he sentido defraudado con el título. Aquí entramos en el campo de las expectativas.

“La quiebra moral de un país” es un título que le queda como el zapato de la Cenicienta a casi todos los países del mundo, y en el contexto venezolano aún más. Deseaba encontrarme con un libro que ahondara en los conflictos morales que estamos padeciendo todos los venezolanos, hiciera un diagnóstico, quizás histórico de la conducta social y por supuesto, planteara soluciones. No fue así.

En un país tan brutalmente polarizado, me cuesta comulgar con opiniones que descartan al otro por completo. Me parece un acto de ceguera negar que hay un país que eligió por mayoría en reiteradas oportunidades a una opción política, que si bien empobreció a la nación, la nombró, la sentó en la mesa, la miró a los ojos. Que fue populismo, que fueron engañados, que solo los tomaron en cuenta para hacerse del poder, que les dan migajas, etc., todo eso es así, pero…les tocaron la tecla. ¿Los vamos a seguir negando? ¿Vamos a continuar la práctica de la democracia civil de 1958 a 1998? ¿Seremos capaces de reconocer que este sistema populista, acomodaticio y oportunista no sirve y que aquel corrupto, envilecido, partidocrático y elitesco tampoco?

El país no está moralmente quebrado por causa de un sistema político o económico, está quebrado porque la moral de los individuos se relativizó hasta el punto de casi desvanecerse. Los sistemas de gobierno no hacen la moral de un país, es la moral de sus ciudadanos la que coloca sistemas de gobiernos justos y que beneficien al pueblo.

Comparto muchas de las opiniones y alternativas que plantea la autora Isabel Pereira Pizani porque estamos tratando de un construir un país desde la misma acera, pero no hubiera titulado el libro de esa manera. Otras posiciones no las comparto, seguramente, porque tenemos visiones distintas del “cómo”.

Citas:

– Calificamos de “quiebra moral de un país” a la intención política de convertir los recursos públicos en instrumentos de coacción material y espiritual de la población, como única vía para la permanencia en el poder del gobierno de turno.

– La sobrevaloración de los mitos fundacionales es una decisión que obviamente nos ha separado de Occidente. Los mitos son incursiones estéticas de la justificación, desde la imaginaria sobre las fachas de fundación, teñidas de un pleno afán libertario, hasta la mitificación de héroes, raíces étnicas, la eterna recreación del despojo colonial y el mito de El Dorado.

– Aferrarse a la idea de haber sido pueblos expoliados, robados, asaltados en nuestras riquezas y memoria, ha dejado una profunda cicatriz, una marca de víctimas que esperan la redención de algo intangible que corroe su inconsciente, huella que quizás explique la poderosa seducción del populismo sobre estas masas.

– La democracia no surge en países petroleros con regímenes absolutistas o con democracias débiles, donde el Estado es dueño de la industria.

– La inexistencia de la condición de ciudadano con derechos y deberes compartidos es lo que hace a los individuos más débiles.

– Tributar crea el derecho de ejercer el control social a la población que ingresa parte de sus recursos a las arcas del fisco.

– Donde no hay tributación de la población, no hay derecho a la reclamación.

– Si no aceptamos la noción de escasez, mucho más lejana se ubicará la idea de mercado.

– En antiliberalismo de la izquierda latinoamericana, tanto democristiano como socialdemócrata, considera al mercado como enemigo de los pueblos. Hay un consenso público, entre todos los espectros políticos latinoamericanos dominantes, de que el Estado debe ser patimonialista.

– El populismo opone permanentemente al hacer ciudadano el favor caudillista, siempre arbitrario, irrespetuoso dela voluntad de los otros.

Germán Alberto Abreu.-

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