Seis cosas que los creativos deberían dejar de hacer en el 2013

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Imagen tomada de http://yointimo.blogspot.com/

El artículo original (6 things filmmakers should stop doing in 2013) está dirigido a las cineastas, pero aplica tan bien para los creativos de todas las áreas que preferí titularlo así. Además el autor, Elliot Grove, desarrolla el tema desde sus experiencias personales. Yo he tomado los mismos puntos, conservo la esencia y adapto los ejemplos.

Es común que cuando afrontamos un nuevo año hagamos una lista de “Cosas por hacer” en los próximos 12 meses, pero en este caso reflexionaremos sobre cosas que deberíamos determinarnos a “No hacer”. Es importante que estemos dispuestos a realizar una auditoría a nuestros procedimientos, rutinas y conductas. En esos tres simples factores pudiéramos estar sufriendo la pérdida de recursos tales como tiempo, dinero y personas, entre otros.

1-      Deja de revisar tu email a cada instante: Cualquier experto en productividad te dirá que chequear tus email cada 90 minutos es mejor que estar revisando tu bandeja de entrada a cada instante. En mi caso, tuve que reprogramar la entrada de los correos a mi teléfono móvil, porque ahora con la opción push puedo recibir los correos al instante, el equipo emite una alerta e inmediatamente voy a leerlo. Recientemente programé mi equipo para que descargue el email cada 60 minutos. No son los 90 minutos que recomiendan los expertos, pero es un avance. ¿Habrá alguien que no pueda esperar 60 minutos para que le responda su correo?

2-      Rompe las tradiciones mentales: Como seres humanos desarrollamos un protocolo para hacer las tareas más comunes en nuestra rutina. Cada mañana cubrimos una serie de pasos antes de salir de casa prácticamente de modo invariable, por ejemplo, vamos de la cama a la cocina, dejamos preparándose un café, de allí al baño, luego al closet, primero nos ponemos los calcetines, terminamos frente al espejo, de vuelta a la cocina, etc. No quiero decir con esto que esas rutinas sean una mala práctica, pero si estamos dispuestos a quebrantar algunos protocolos legendarios en nuestras vidas pudiéramos hacer algunos descubrimientos, conocer algunas personas, nuevos lugares, nuevos equipos, nuevos métodos. No sólo nos harán más efectivos sino que abrirán nuevos horizontes en nuestra demanda creativa. Algunas tradiciones mentales responden a un análisis concienzudo para ser más eficientes en una tarea específica, pero otros son heredados de los jefes, los padres o profesores. Ante cada proceso de tu rutina pregúntate, ¿Por qué hago esto de este modo? ¿Habrá otra manera de hacer esto mismo? Te sorprenderán los resultados.

3-      Elimina las suscripciones que sólo estorban: Diariamente llegan a mi bandeja de correos varios email que solicité por suscripción, ¿Saben cuántos leo? ¡Casi ninguno! La razón es que cuando llegan, difícilmente puedo dedicarle unos minutos a leerlo, siempre estoy en algo más importante. Cada vez que los recibo digo que esta vez sí los voy a leer, pero dentro de un rato. Así van bajando en mi inbox y se va alejando la posibilidad de leerlo, aunque sea por esta vez. Lo más curioso es la falta de voluntad para darme de baja en esa publicación. Poco a poco lo he ido haciendo, ya casi me queda lo que realmente me interesa y que sé que es importante para mi desempeño.

4-      Deja de sub-valorarte: Cuando a los 19 años tuve mi primer trabajo en televisión, yo me sentía inmerecedor de ganar un salario. De hecho, estaba casi convencido de que yo debía pagar al canal por correr semejante riesgo poniéndome frente a una producción. Aunque esto no deja de ser cierto, y sé con certeza que los principios son justamente sacrificados, la situación no puede mantenerse así toda la vida. Los años, cursos, talleres, experiencia, éxitos y fracasos hacen que la hora de trabajo vaya teniendo cada vez un mejor precio, y eso le da a los creativos mejor calidad de vida y más valor a la obra realizada. Es importante tener presente que entre todos los elementos que le dan valor al trabajo de un creativo, el más costoso es el tiempo. Algunas veces usamos tiempo que ni siquiera nos pertenece para sacar adelante un proyecto que no agregará ningún valor a nuestra vida profesional, por no decir aquellos que nos consumen. De modo que, no todo tiene que ver con un precio por hora en metálico, también la retribución se expresa en satisfacción, servicio a otros, crecimiento, aportes a la sociedad, entre otros. Es bueno estar consciente cuánto vale nuestro trabajo y de qué modo queremos recibir ese valor.

5-      No compliques lo sencillo: Los creativos pasamos constantemente por veranos y primaveras mentales. Hay temporadas donde somos máquinas productoras de ideas, pero hay otras donde no sale nada, tenemos la cabeza como un coco seco. Allí comienza una búsqueda incesante de una idea “extraordinaria”, de una frase, una palabra, un gesto, un personaje, una historia que sea como una luz en medio de la oscuridad. El mundo de los negocios tiene una frase que aplica para este caso: Descubre lo que quiere la gente, y dáselo. En esos momentos de sequía lo más útil es ir a la fuente de las mejores ideas: escuchar a la gente. Es inútil dar vueltas como un perro tratando de morderse la cola, hay que escuchar a las personas. Este proceso algunas veces toma horas, otras semanas o meses, pero finalmente va a caer la idea que nos inundará la corteza cerebral. No te compliques buscando debajo de las piedras, no te revuelques de envidia por los éxitos de otros, no te sientas menos que nadie. Espera tu tiempo y abre tus ojos, abre tus oídos y en lo simple de la cotidianidad vendrá la genialidad.

6-      Deja de esperar por el dinero: ¿Cuántas veces hemos dicho: si tan solo tuviera…? No va a ocurrir nada sentados en un sillón soñando con grandes recursos. En los cursos de producción audiovisual enseño a los participantes la cantidad de cosas que pueden hacer por un proyecto antes de necesitar dinero. Entre otras cosas les digo: Si lo único que necesitan para empezar es dinero, el proyecto no sirve. Cuando tienes algo bueno entre manos los recursos van a llegar tarde o temprano. El papel no resiste tener un éxito en blanco y negro. Y así será de cierto lo que digo, que miles de obras mediocres han conseguido financiamiento y eso ocurre porque cuando ya el proyecto está en la fase de financiamiento, la única posibilidad es conseguir los recursos, no hay vuelta atrás. Grandes obras han demorado años en conseguir los recursos financieros, guiones extraordinarios han pasado años engavetados, de mano en mano, grandes obras han estado colgando en una pared por mucho tiempo sometidos a la inclemencia de ser ignorados, pero su hora finalmente llegó, algún día llegó. Avanza en lo que crees y despreocúpate del dinero, eso es lo de menos.

Germán Alberto Abreu.-

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