Atractivos y atrayentes

Imagen tomada de http://administraciongeneral7.wordpress.com/

Ser atractivos y atrayentes.
Ése es un buen desafío para cada uno de nosotros.

¿Supones que te hablo de estética? No, no es el caso. Tampoco es que estoy en contra de la estética. Si quieres verte mejor físicamente, y no te obsesionas, me parece perfecto. Pero hoy te quiero hablar de otro atractivo, de algo superador y trascendente.

Escribiendo mi último libro, “Operación Espiritual”, utilicé una frase de Cloud y Townsend: “La gente que crece suele ser gente atractiva”. En cada uno de mis libros, mi padre realiza valiosísimas correcciones y sugerencias. En relación a esta frase agregó al final dos palabras “y atrayente”. Coincidí de inmediato con la sugerencia. Por lo cual, el concepto quedó así: “La gente que crece suele ser gente atractiva y atrayente“.

¿Atractiva? Se vincula con la admiración y todo lo bueno que podemos rescatar de alguien. Esa persona “nos gusta” (recordemos que no hablo de lo estético).
¿Atrayente? Significa que esa persona funciona como un “imán” ya que deseamos pasar tiempo con ella. Mientras que la gente quejosa y malhumorada espanta, el que crece y hace crecer, atrae.

En el día de ayer compartía una reflexión sobre la vida de Jesús. Su vida, su compasión, su mensaje, sus milagros… todo esto provocaba algo increíble. Dice en el evangelio de Marcos 1:45 que “venían a él de todas partes”. Hace algún tiempo leí este párrafo y tomé ese desafío para mi vida. Aprender de Jesús, tomar su ejemplo y, ser algo mejor como persona para crecer en atractivo y atracción. Vengo experimentando esta realidad que vengan a mí personas de lugares cercanos y lejanos, y de las formas más extrañas, pero sé que hay mucho más.

Una persona que crece, que busca dar antes que recibir, que vive buscando a Dios estará siempre destinada a este fin: ser una persona atractiva y atrayente. Como consecuencia de esa actitud, los clientes te buscarán, las oportunidades laborales llegarán, puertas se abrirán, las personas desearán estar contigo y tanto tú como los demás serán mutuamente enriquecidos.

Amigo, no siempre el camino trae alegría y buenas noticias. Pero la vida abundante, la que vale la pena, la que nos lleva al crecimiento, siempre termina siendo atractiva y atrayente. Desafiémonos a transitar esa ruta.

Por Gustavo Bedrossian

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