Qué leo: 18 ensayos sobre comunicaciones / Antonio Pasquali

Título: 18 ensayos sobre comunicaciones
Autor: Antonio Pasquali
Editorial: Debate

Este libro lo compré en abril de 2010  y lo coloqué en mi mesa de noche ese mismo día. Lo he terminado de leer el 26 de diciembre. Con esto quiero decir que no es un libro de una sentada, como no es ninguno de los de Pasquali. A diferencia de los títulos anteriores que le he leído (Comprender la comunicación, Comunicación y cultura, El orden reina) es más pragmático y aferrado a hechos concretos. Los ensayos son porciones de diferentes discursos ofrecidos en distintos lugares de América y Europa y resulta anecdótico, cercano, crítico, optimista y a veces idealista.

Lleva de una mano el hecho de la comunicación pero de la otra la política y la economía. Analiza y desnuda los grandes conglomerados comunicacionales del mundo y sus prácticas, las estratagemas políticas, el discurso populista y de masas que hace sentir a las audiencias del mundo que están frente a medios grandes, inigualables y de los mejores posibles. Pasquali lleva a juicio los grandes conceptos con los que ha crecido la juventud universitaria de finales del siglo XX en adelante: información, comunicación, democracia, mercado, acceso, participación, plutocracia, igualdad, justicia, comunidad, moral, diálogo y más.

Pasquali no hace ningún esfuerzo para que su lectura sea comprensible y digerible, usa el lenguaje académico que lo caracteriza y un humor que trasciende las líneas. Un libro que no es apto para cortoplacistas, facilistas, o todo aquel que guste del conocimiento predigerido.

En 18 ensayos es natural que algunos hayan sido para devorárselos y otros para leerlo a saltos, pero con todo y prolegómenos, elucubraciones y vericuetos semánticos es recomendable ciento por ciento para todo residente del acto comunicante, desde un estudiante de periodismo, bloguero o diseñador gráfico hasta el dueño de una estación radial.

Como podrán notar en los post anteriores sobre Qué Leo, nunca he transcrito tantas citas, pero este caso bien valió el esfuerzo. Les comparto algunas frases que me dejaron pensando, en ocasiones, hasta que me venció el sueño.

Germán Alberto Abreu.-

 

Frases:

– La humanidad gasta en las comunicaciones, las telecomunicaciones y las industrias culturales afines, publicidad incluida, unos 4.000 millardos de dólares anuales. El 13% del PIB mundial.

– Quienes ejercen o facilitan hoy el noble y escabroso oficio de comunicadores deben mantener aguda conciencia de que –más allá de su pequeño entorno profesional, patronal y nacional- ellos son parte de uno de los más grandes, concentrados e influyentes poderes de la tierra.

– Los prístinos sentidos del verbo latín pendo son los de pesar y sopesar, ponderar, examinar, juzgar, apreciar o estimar, acciones nada abstractas de gente que calculaba mercancías, metía la mano en el vello de una oveja o medía proporciones, plomos y desniveles (recordemos de paso que el participio de ese verbo, pensum, indicaba el peso en lana virgen que se entregaba por la mañana al trabajador para que la devolviera de noche convertida en bien hilvanado hilo).

– La magna pregunta general que todos debemos formularnos (los comunicadores y sus facilitadores, entre estos principalmente los propietarios de medios) es entonces si pudiera tener alguna justificación en que en ocasiones, por causa de fuerza mayor o por imperativos económicos, deleguemos en otros mejor apertrechados la costosa función de pensar e interpretar el mundo y sus realidades.

– En el despiadado entorno actual, el que deja de pensar y de pensarse pasa inmediatamente a ser pensado y cosificado, a mero objeto pasivo del pensamiento ajeno.

– Si es cierto que sin función comunicante no hay comunidad posible, igual certitud existe de que toda modificación espontánea o inducida en el comportamiento comunicacional de un grupo social genera cambios en el modo de percibir, sentir y tratar al otro, en el ejercicio de la relación humana y, por ende, en el modelo vigente de comunidad.

– El orden mundial actual tiende inversamente a privilegiar los intereses políticos y económicos que buscan más bien pilotear el ser y el devenir social mediante controles comunicacionales e informativos.

– La relación comunicante genera y altera pues relaciones comunitarias, lo que hace que toda sociedad sea fiel reflejo de sus redes comunicantes.

– Información expresa pues categorialmente una relación comunicante más imperfecta que comunicación, por cuanto tiende a generar más verticalidad que igualdad, más subordinación que reciprocidad, más competitividad que complementaridad, más imperativos que indicativos, más órdenes que diálogo, más propaganda que convicción.

– Comunicar implica siempre guardar una “distancia” óptima respecto al interlocutor, lo que significa respetar su alteridad, no intentar fagocitarlo o cosificarlo reduciéndolo a efecto de un mensaje causativo, estar abiertos ante él y sus proposiciones.

– Un necio con micrófono puede influir hoy en la opinión pública infinitamente más que un sabio hablando con sus vecinos en la esquina de su casa.

– La comunicación social es una tautología (la comunicación es por esencia social).

– Todo intento de reemplazar el diálogo inter pares con más eficientes pero desocializantes paquetes informativos conduce a inevitables desestructuraciones del plexo social.

– La falta de normativa internacional en comunicaciones y en el sub-sector de la información es hoy el más palpitante y pertinente ejemplo contemporáneo de que hay libertades que esclavizan y leyes que liberan.

– …todo el que pretenda disponer de la fórmula libertaria perfecta en la esfera comunicacional, y además quiera imponerla, es un ignorante, un prepotente o un asalariado.

– Los defensores del free flow eran las grandes potencias, de cuyas fábricas de la comunicación/información salía a la sazón el 85 por ciento de los despachos de agencia, el 70 por ciento de la producción de TV, el 80 por ciento de las inversiones publicitarias en medios, el 75 por ciento de los largometrajes y el 90 por ciento de las tecnologías de comunicación.

– Los países (y hasta pudiera decirse continentes) cuyos medios informativos viven exclusivamente del acceso a fuentes informativas exógenas, sin participar con agencias y corresponsales propios en la generación de información, pierden toda capacidad endógena de comprender e interpretar autónomamente el mundo.

– Más que una sociedad de la información, la nuestra es en realidad una civilización informatizada o info-dependiente, a niveles directamente proporcionales a la riqueza de las naciones.

– Al silenciado Sur se le regalan cada día más facilidades de acceso a los mensajes del Norte, mientras se le recortan en otro tanto las posibilidades de participación como productor y emisor de mensajes.

– La vigencia de una moral depende de su capacidad de asegurar normas de comportamiento aun en situaciones inéditas.

– El cada vez más poderoso sector patronal de los medios sigue vociferando su escuálida identificación entre libertad empresarial y libertad de expresión. El problema actual es que nadie está garantizando esa misma libertad de comunicarse, un derecho universal, a todos sin excepción, y no como mero reconocimiento de jure, sino en los hechos concretos, y esa es la meta para la cual debemos pensar y obrar. Bergson afirmaba que una libertad estéril y egoísta, incapaz de liberar a los demás, no sólo no sirve para nada, sino que se niega a sí misma.

– El inmenso trabajo de aplanamiento de conciencias que aún pueden practicar esos últimos grandes tiranosaurios de la información que son las grandes agencias noticiosas está siendo erosionado, y de manera progresivamente irreversible, por los miles de blogs que han reintroducido el pluralismo en el monolítico mundo de las noticias.

– La filosofía social, recordémoslo, tiene por axioma que los entes incomunicados, ignorantes uno del otro, no pueden construir ni la más pequeña célula o núcleo social.

– Todo trauma comunicacional será eo ipso un trauma social.

– La apropiación abusiva del habla es denunciada por usurpación y ventajismo social, patología comunicacional necesitada de terapia.

– El uso del cable submarino costaba 40 francos-oro por palabra en 1875, bajó a 2,50 dólares el minuto en 1956, y a dos céntimos de dólar el minuto en 1992.

– La aldea global de ha hecho realidad, pero McLuhan no previó que a la aldea así bautizada le saldrían caciques.

– La globalización tiene en la concentración de los poderes comunicacionales, que es una negación del pluralismo, su principal punta de lanza.

– La difícil posibilidad de inventar un “mundo” a la vez unitario y multipolar dependerá en gran parte de las acciones y omisiones de los comunicadores, principalmente de los comunicadores del mundo en desarrollo.

– La televisión de mi país cumplirá cuarenta años, y jamás, digo jamás, nos ha mostrado un programa costarricense, jamaiquino o boliviano, contra unas diez mil horas anuales importadas del hemisferio norte. (1992)

– Solo hay comunicación genuina cuando se toman decisiones conjuntamente: todo lo demás es falsa reciprocidad, información vertical, adoctrinamiento, publicidad o condicionamiento. Habermas.

– La industria cultural es una industria pesada en lo económico; es estratégica en lo político-ideológico, y columna vertebral de las identidades y diversidades culturales.

– Un sólo, almidonado y global modelo gerencial-mercantil rige ahora los destinos del almacén tierra.

– El gap entre los más ricos y los más pobres, que hace 30 años era “apenas” de 30 a 1, es hoy de 61 a 1. El 20 por ciento más rico de la humanidad disfruta ahora del 83 por ciento de todas las riquezas existentes; el 20 por ciento más pobre, del 1,4 por ciento. El Banco Mundial acaba de informar que 1.000 millones de pobres absolutos de hace cinco años son ahora, obscenamente, 1.300 millones, porque las economías ricas han crecido 2,7 veces más que las pobres. Añade el aterrador detalle anecdótico de que los 358 multimillonarios de la lista 1994 de Forbes poseen más riquezas que la suma de los 2.350.000.000 se seres humanos más pobres de la tierra (la relación aquí es de 6.600.000 a 1).

– Nuestros conocimientos serían letra muerta a partir del instante en que se nos cerrasen las puertas del futuro. Dante

– Cuatro  mega combinados en news (AP, UPI, Reuter y France Presse) controlan con sus casi cuarenta millones de palabras diarias el grueso de la información noticiosa que circula por el mundo; siete gigantes del entertainment (AOL/Time-Warner, Vivendi, Universal, News Corp., Walt Disney, Viacom, Comcast y Bertelsmann), con sus 174 milardos de dólares en ventas anuales, controlan el grueso de la información/opinión valorativa (la que introduce modas, valores y creencias) y dominan las pantallas grandes y chicas de la Tierra.

– El uso de los grandes medios de comunicación para fines más nobles (educación, calidad de vida, cultura, amor a lo propio, dignidad humana, integración regional, etc.) es hoy más que ayer irrenunciable en una región sacudida por una profunda crisis de valores.

– …el 97.7 por ciento de los venezolanos está insatisfecho con la televisión que recibe. (Nov-1990)

– En una Conferencia Internacional de Comunicaciones de hace un par de años, en México, la jefa de Investigaciones del Instituto de Análisis Culturales de la NHK, la televisión pública japonesa, reconoció honestamente, contestando una pregunta, que a muchos cartones animados japoneses, del tipo que ve a diario la niñez latinoamericana, se le prohíbe la difusión cinematográfica y televisiva en Japón.

– Al igual que con ciertos insecticidas, defoliantes, hormonas sintéticas o aditivos alimenticios, también hay toxinas televisivas producidas sólo para la exportación hacia mercados del Tercer Mundo.

– En Venezuela no se manda ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo, ni en Fedecámaras ni en la CTV. Aquí se manda a través de los medios de comunicación social. Diputado Henri Ramos Allup, 6 de octubre de 1993.

– No puede haber democracia genuina sin democracia mediática.

– En un proyecto de democratización de la TV no caben “estatizaciones”, ni gobiernos moralistas, censores o cómplices, ni un Estado agencia publicitaria de sí mismo.

– Según la International Advertising Association (IAA), de los diez países del mundo que invierten en TV más del 55 por ciento de su gasto publicitario anual, nueve son latinoamericanos.

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