Liderar en tiempos difíciles

Foto cortesía de la BBC

Cada día tenemos el ineludible compromiso de tratar con un equipo. Algunas veces el equipo nos gusta otras no, en el mejor de los casos trabajamos con un equipo que escogemos, pero la mayoría de las veces trabajamos con gente que ya estaba allí cuando llegamos. ¿Cómo hacemos para obtener lo mejor de nosotros y del equipo en circunstacias difíciles?

Las circunstancias difíciles no tienen que ver necesariamente con tiempos de estrechés económica. Puede estar ralacionado a personal ineficiente, a metas inalcanzables, a inconformidad de los jefes, a desánimo o metas poco claras. Hay una máxima de la que no podemos escapar: Solos no alcanzaremos nada. Siempre necesitamos de un equipo que esté a nuestro lado.

Evaluemos lo que sucede en dos disciplinas deportativas, una individual y otra colectiva.
La natación: Los nadadores son amigos de entrenar a muy tempranas horas de la mañana, ellos necesitan mantener y aumentar sus niveles de resistencia y este trabajo lo pueden hacer solos. Pero a alguna hora de la mañana llega el entrenador, el preparador físico, el nutricionista y hasta el sponsor. Todos juntos se ponen de acuerdo para que este atleta sea destacado el día de la competencia. Cuando se lanza a la pileta, completa velozmente los 100 metros estilo mariposa y toca el sensor en la pared primero que el resto de los competidores sólo puede alzar su brazo en señal de victoria, manotear el agua y hasta abrazar a su rival del canal contiguo. Nadie se lanza al agua a celebrar con él y él no se sale a celebrar con nadie.

El fútbol: A esta altura del desarrollo de la idea ya sabrán a lo que me refiero. El jugador de fútbol pasa por un entraniemiento y un trabajo tan riguroso como el nadador. Cada uno tiene sus particularidades pero ninguna disciplina es más fácil que otra. El asunto está en que cuando el futbolista patea el balón hacia la portería, el guardameta vuela por los aires y el balón es abrazado por la red, el futbolista emprende una carrera de júbilo y celebración que puede durar varios minutos. Todos los jugadores se abrazan, van hasta el Director Técnico,  y se celebra in situ una victoria colectiva.

En ambas disciplinas es imprescindible el trabajo en equipo, pero no se celebra de la misma manera. Cuando estamos metidos en la pileta a las cinco de la mañana puede que todo parezca oscuro y frío, cuando estamos en la sala de masaje y nos están tonificando los músculos para el partido podemos sentir un agudo dolor, cuando el Director Técnico nos dice que tenemos 45 minutos para remontar una partido perdido sentimos que todo depenede una sola oportunidad, pero podemos sobrevivir recordando como vamos a celebrar la victoria.

Cada quien tiene maneras distintas de trabajar, algunos somos hermitaños, otros no podemos siquiera ir a almorzar sin compañía. Algunos tipos de trabajos requieren mayor soledad o mayor nivel de concentración que otros, pero algún día hay que salir y enfrentarse a la realidad: no estamos solos.

¿Cómo quieres celebrar la victoria?

El equipo no es para renunciar a él ni para hacer que ellos renuncien a nosotros, es para ganar juntos.

Germán Alberto Abreu

A continuación comparto los artículos recientes de dos autores que leo con frecuencia y cuyas ideas se complementan con las mías.

Cuatro cosas que la gente necesita en tiempos difíciles

Algunas veces se presentan grandes oportunidades para hacer crecer nuestro liderazgo y darle forma  a nuestro legado. La actual recesión no es la excepción. El problema es que, muchos de los líderes con los cuales he hablado se han cansado de intentar mantener sus objetivos avanzando con pocos recursos.

En tiempos como estos, para nosotros es tentador quedarnos en nuestra oficinas y asumir una actitud retrospectiva. Pero, definitivamente, no deberíamos asumir esta actitud. Es hora de apretar y liderar. Nuestro liderazgo hará la diferencia para nosotros, para ellos y para la misión de nuestra organización.
En tiempos difíciles nuestra gente necesita cuatro cosas específicamente:

Reconocimiento: Las personas necesitan saber que nosotros “entendemos”. Ellos necesitan saber que su trabajo no pasa desapercibido , que notamos su compromiso, esfuerzo y estamos conscientes de los escasos recursos. Nosotros podemos tener la tentación de no reconocer estos hechos porque no queremos darles una excusa pero debemos resistir la tentación y hablar. Nuestra empatía los acompañará a lo largo del camino y les mantendrá la moral en alto.

Agradecimiento: Las personas necesitan saber que estamos agradecidos. Puede ser que no estemos en condiciones de dar aumentos, bonos u otros beneficios pero siempre podemos ser agradecidos. No nos cuesta nada más que el tiempo que demoraríamos en escribir una nota o pasar por el escritorio de alguien y decir “gracias”. Nuestro agradecimiento debe ser personal, frecuente y específico. Es necesario que celebremos las pequeñas victorias.

Afirmación: Es necesario decirle a las personas que están haciendo un buen trabajo. Cuando llegan los tiempos difíciles, la gente tiende a volverse temerosa y a sentir incertidumbre. Ellos necesitan saber que su labor importa, sentir la confianza de que su esfuerzo no es en vano. Ellos están haciendo las cosas de manera correcta y eso, tarde o temprano, les dará frutos.

Visión: Las personas necesitan que se les recuerde la visión. A menudo, esto es lo primero sobre lo que debemos trabajar en tiempos retadores. Los líderes que no están seguros que la visión es realizable, poco a poco dejarán de hablar de ello, y eso es un grave error. Lo único que le da vida a una visión es mantenernos trabajando en ella. Para mantenernos enfocados y concentrados en la visión es necesario que el equipo vea hacia dónde está yendo todo su esfuerzo y sacrificio. Ellos necesitan que se les recuerde lo que están construyendo. Ellos necesitan perspectiva.

Probablemente, algunos de nosotros estamos disfrutando de estas características por parte de nuestro jefe o liderazgo, lo que sin duda, hace que sea más sencillo retransmitirlo al resto del equipo. Pero de lo contrario, no puede ser una excusa. Independientemente del nivel en que nos encontremos en las organización, debemos ser proactivos y alcanzar a nuestros compañeros de equipo, ellos necesitan de nuestro liderazgo más que nunca.

Michael Hyatt

Cuatro características de un equipo de liderazgo maduro

En la medida que los equipos de liderazgo maduran algunos signos se vuelven más evidentes.

Sueñan: En un equipo maduro se reúne para soñar juntos. Se ríen y comparten las ideas más ridículas y luego de escoger algunas las empujan y disfrutan los resultados.

Comentan: Esto es comunicación abierta, honesta y transparente en  un ambiente de completa confianza y vulnerabilidad. Esta atmósfera fomenta el pensamiento creativo y provee una plataforma donde todos son escuchados y respetados.

Están en desacuerdo: No hay manera de meter a 30 líderes en un salón, debatir sobre el futuro, ideas, procesos y planes y que no hayan desacuerdos. Los desacuerdos pueden ser una tierra fértil para que las ideas más extraordinarias salgan a la luz.

Avanzan: Cuando todo está dicho y hecho, se comienza a trabajar sobre los puntos, no se discute más al respecto y se acaba. No importa si tu idea ganó, si recibió un disparo mortal o se comprometieron en ello. Todas las áreas reciben sus reconocimientos y avanzan a un nivel más alto de respeto mutuo. Todos los desacuerdos se dejan sobre la mesa y el equipo se mueve hacia adelante como uno solo.

Artie Davis

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