moNO joJOY

Hoy, se ha hecho público el resultado de una operación militar en la Sierra de La Macarena, Colombia, que concluyó con la muerte en combate del guerrillero Victor Julio Suárez Rojas, mejor conocido como el Mono Jojoy.

Medios de todo el mundo, y especialmente de América Latina abalanzaron su atención, centimetraje y minutos a esta noticia de alta relevancia, aderezada con múltiples condimentos tales como el nuevo presidente colombiano, las elecciones parlamentarias en Venezuela, la Asamblea General de la ONU y más.

Para nadie es un secreto que el pueblo colombiano ha vivido décadas de terror y angustia por las acciones inhumanas de un grupo de personas que han querido sostener una lucha política a fuerza de secuestros, narcotráfico y muerte; que además, afecta notablemente a sus vecinos Venezuela, Ecuador y Brasil.

Ahora, debo reconocer que me afecta leer como tantas personas manifiestan alegría y regocijo por la muerte de Mono Jojoy, no tiene que ver con su vida llena de crímenes e ilegalidad, no tiene que ver con la cantidad de hogares que enlutó ni con la cantidad de niños que reclutó para su lucha infame, tiene que ver con que como seres humanos seguimos sintiendo que tenemos el derecho de tomar la vida de alguien como justo pago por sus actos.

Mi enfoque no está en los hechos del criminal, ni en la acción de las FFAA de Colombia, ni en las ideologías políticas, mi enfoque está en el corazón de los seres humanos. Probablemente Mono Jojoy murió empuñando un fusil AK-47 y negándose a entregarse, pero, ¿Por qué nos alegramos por su muerte? ¿Qué es lo que siente nuestro espíritu al recibir este tipo de noticias? ¿Justicia, reivindicación, revancha, venganza, ira?

Minutos después de hecha pública la noticia, el diario colombiano El Tiempo preguntó en su cuenta de twitter (@eltiempocom), “¿Cómo están celebrando en sus oficinas o donde se encuentren la muerte de Jojoy?”

Un medio de altísima circulación y penetración hizo una pregunta con carga emocional y de triunfo, celebrando. Muchos usuarios reaccionaron inmediatamente.

@serg_san El conflicto avanzó tanto que nos alegramos por la muerte de un ser humano. No diré que me alegra, pero sí me da un fresco…

@diegoardilaroa La muerte de un semejante podrá ser un desenlace, pero jamás será la solución a un problema…Esto no debe celebrarse..

@EliaSalame Estamos en clase ahora mismo y todas las personas al ver la noticia saltaron al tiempo involuntariamente de tanta felicidad

@caoc1982 Creo que no somos iraquíes cuando matan a un gringo, somos personas, no hay por qué celebrar la muerte de nadie. Sea el que sea.

Doce minutos después, @eltiempocom escribió, “Para los ofendidos por la pregunta de celebración, disculpas. Mejor pregunta es: ¿Cómo reaccionan por la muerte de Jojoy?”

Muchos criminales han sido ejecutados por la justicia de su país, muchos otros mueren a diario en enfrentamientos con las autoridades, otros mueren enconchados huyendo de la justicia, otros mueren sin jamás haber sido acusados y menos juzgados. ¿Es un sentimiento noble del ser humano alegrarse por la muerte de otro? Joy or no joy?

No señalo a nadie, sólo reflexiono en voz alta y me reviso a mí mismo, en compañía de ustedes.

“Es un día de gloria, un día de júbilo para los colombianos”. Rodrigo Rivera, Ministro de la Defensa de Colombia. 23 de septiembre de 2010

Germán Alberto Abreu.-

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