Cuando duerme

Es la más bella cuando duerme, y cuando despierta me doy cuenta que tuve razón.

No es sencillo saberlo cuando calla, pero cuando habla se siente la miel de sus palabras y los hilos de sus sentimientos.

Innumerables veces la he visto remojar sus ojos en lágrimas incautas, que no saben el motivo del viaje, hasta que tropiezan con la comisura de sus labios y se enteran que sólo susurra un te amo.

Al dormir sus ojos se estremecen dentro de sus párpados como buscando las respuestas que no halla en el día, como si persiguiera una bandada de palomas mensajeras que salen de sus pensamientos con destinos infinitos.

Es tan bella cuando duerme que olvido sus últimas palabras para darle lugar a las que dirá al amanecer, me esfuerzo por recordar qué promesas he incumplido para hacerlas realidad cuanto antes.

Pareciera que el tiempo juega a su favor, que él mismo se ha dejado seducir por sus caprichos inocentes y le traerá sus recuerdos del futuro y sus deseos del pasado.

Haría cualquier cosa para que su mundo sea perfecto al despertar, para que sus preocupaciones estén disipadas y no tenga nada que temer.

Sus ojos cerrados me dicen que los abrirá de nuevo y quizás yo no esté. Me dicen que cuando los abra me darán una nueva oportunidad de hacerla feliz.

Cuando abra sus ojos también abrirá sus labios, sus ojos se encontrarán con mi boca y sus labios con mi corazón.

Germán Alberto Abreu.-

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