Cállate y verás

Cuantas ganas tenemos de hablar cuando creemos que dominamos el tema. La disciplina está en lograr callar, cuando sabes y no debes hablar.

Hacemos trizas la idea de otros cuando interrumpimos sus exposiciones, actuamos como si nuestros pensamientos fueran más importantes que los de ellos, como si nuestra idea fuera la panacea del problema.

Hay personas que tienen que superar un complejo proceso mental para atreverse a exponer un pensamiento y luego de que ha logrado sortear sus propias limitaciones se enfrenta a una jauría de lobos que esperan que suelte la primera palabra para devorarla. Carecen de oídos, de paciencia, de dominio propio, de respeto por el otro, de humildad y de normas.

Las excusas más comunes son: lo digo para complementar, porque no sabes el otro lado del problema, para darte la razón, para apoyarte, para que entiendas el contexto, para que no pierdas tiempo, etc. La verdad más llana es que lo dijo porque no sabe callar. Es altamente probable que ese comentario podía esperar el final de la exposición y ser igualmente útil (en caso de ser bien intencionado).

Cada vez la carrera por el conocimiento es más violenta, hay mayor deseo por la fama y los aplausos y todo esto lo proyectamos a diario en nuestra conducta. Yo quiero que me oigan y sepan lo que yo sé.

O aprendemos a callar y escuchar o nunca sabremos nada de lo que ocurre a nuestro alrededor. Andamos por la vida con una gran bocota haciendo sobretiempo y unos oídos, que además de ser dos, no justifican el puesto ante tan poco trabajo. ¿Quién nos dijo que allá afuera están locos por escucharnos? Salomón dijo acertadamente que aun el necio cuando calla es tomado por sabio.

Dejar que la gente hable completo, revele su pensamiento y se desboque por culpa de un buen oidor nos va a permitir conseguir más rápido sus debilidades, ellos solos desnudarán su lado flaco, llorarán las penas y gritarán los temores, pero es indispensable quedarnos callados.

Un buen oidor es sutil como la noche, todo cuanto está ocurriendo se puede oir y las malas intenciones andan con cuidado.

El bocón es como una autopista donde todo se oye igual, nadie importa más que nadie y son tantas palabras como carros a toda marcha, ¿Cuál es la que lleva la verdad?

El buen oidor tiene cuatro ojos, con los dos de adelante ve a color y con los laterales ve la sabiduría.

Cállate y verás.

Germán Alberto Abreu.-

4 thoughts on “Cállate y verás

  1. excelente bro..El libro de proverbios me ayudo con esta parte de mi cuerpo (la lengua ) jeje.. Realmente vivir la palabra transforma… Bendiciones !! …

  2. Me pasa eso, lo he de confesar! Sobretodo cuando alguien está diciéndome algo :$ … Así que, desde que lo descubrí, me muerdo la lengua cada vez que pasa por mi mente hacerlo y me dispongo a eso, a escuchar y ver qué se dice.

    Muy buen post, panita. Y si, hay que callar y esperar a ver qué pasa ;)

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